viernes, 13 de febrero de 2009

Cerrito

Muchas veces escucho hablar de un lugar en lima al cual hoy en día llaman mirador termino acuñado por quien sabe quien para describir al que siempre conocí como cerro san Cristóbal hoy en día logro verlo desde muy lejos colmado de tribus turísticas que hacienden a su cúspide tan remozada y con aires de prosperidad y en ese instante viene a mi mente recuerdos de mi infancia en el antiguo distrito que le debe el nombre a un rio de pronto mi mente se ubica en mis apenas seis años en las faldas del cerro ayudando a mis viejas tías con caras compungidas de velorio a escalar con paso lento el san Cristóbal en una densa y tumultuosa procesión de semana santa mientras avanzamos mis pequeñas zapatillas son cubiertas por muchas capas de polvo y las suelas son presas del barro formado por las abundantes vendedoras ambulantes que rodean el camino y que usan el suelo como desagüe siguiendo el trayecto avistamos una pequeña cruz de cemento pintada con una pintura decadentemente verde y los mayores me dicen que me apresure a traer una piedra de la pendiente del cerro voy con prisa me arrodillo en el abismo y extraigo una que cabria en la palma de mi mano contento de haber logrado este acto tan temerario me abro paso entre la gente y le llevo la piedra a mama se la doy con aires de héroe triunfante y con una sonrisa ganadora papa me toma del torso y me levanta hacia el sol y me dice que haga la señal de la cruz con la piedra que llevo en mano la cual yo veo como un trofeo acato su mandato y me dice que deposite mi piedra encima de la verde cruz y yo digo porque a lo que el responde de esa forma dios perdonara nuestros pecados y con un aire de desconfianza pero a la ves con voluntad deposito mi piedra encima de todas las ya puestas sintiendo que de esta forma la mía destacaba entre las demás ordinarias piedras sintiendo que la mía era superior casi divina seguido de esto nos ponemos a rezar mirando a la cruz cuando de pronto un impertinente tipo pone una piedra de mayor magnitud en la cruz eso hace caer a tierra mi tan preciada piedra la cual veo recoger con velocidad a una regordeta señora que se persigna la coloca en la cruz y se pone a rezar entonces me ofusco y reclamo diciéndole a todos porque me ha quitado mi piedra que no lo permitan sino dios no me perdonara pero solo encuentro risas en ellos y me dicen dios ya te ha escuchado entonces me siento burlado siento que ellos son cómplices de esa ladrona de piedras y digo que ya no quiero poner mas piedras jamás mientras voy poniendo cara de culo y demuestro con eso mi cólera mis padres prefieren ignorarme pero yo sigo recio en mi protesta y sigo mirando al mundo con mucho odio por haberme robado mi vieja y canosa tía parece apiadarse de mi jala mis cachetes y llama a un heladero compra un helado de vainilla de los que me gustan y me aferro a el con los ojos mojados al parecer calma mi gran indignación llegamos a la punta del cerro y veo a muchos niños tirando de pabilos que al otro extremo tienen un avión de tecnopor que alza vuelo entre el cielo gris de la ciudad pido a mama comprarme uno me dice que no que me he portado mal prometo portarme bien pero no me hace caso voy a papa el cual renegando me compra uno entonces acompañado de mi hermano mayor me acerco a una casona antigua en ruinas la cual con el tiempo descubrí tenia gran valor histórico llena de tierra y pintas de barristas el panorama desde ahí es desolador todo esta hecho una ruina se puede palpar la contaminación en el aire parece traérnosla el viento desde la ciudad pero a los niños pilotos de aviones de tecnopor poco o nada nos interesa luego miro desde la orilla del cerro y veo las casonas palaciegas que adornan el distrito tan abandonadas o viejas y con los techos llenos de tierra pero en sus fachadas aun albergan una bella sonrisa como si esperaran aun a sus refinados y distinguidos habitantes que algún día las ocuparon mientras tanto soportan los embates de las pintas callejeras los borrachines meones de madrugada y la inercia de una población en la que algunos o mas bien casi nadie se identifica con ellas y las protege así mi mirada se pierde en el horizonte vaya que recuerdo eso me paso apenas a los seis años me siento de alguna u otra forma ligado a ese lugar en el que también me paso algo peculiar pero a los dieciséis edad maravillosa en la que todo puede pasar en el Rímac con la única diferencia de que esta vez el nuevo mirador recién se estrenaba eran las siete de la noche de un día cualquiera un amigo del colegio Henry pasa a buscarme me dice loco vamos a hacerla comprendido esto como vamos a tomarnos unos tragos a lo que yo le digo que no se que estoy muy cansado no tengo ganas probablemente mi cansancio se debía al ritmo frenético de mi adolescencia donde cada noche significaba una aventura llena de locura y prisa por descubrir la vida pero a pesar de esto logra convencerme y fuimos a la casa de un amigo el negro que siempre prometía una noche de juerga y chicas y siempre las llamaba en forma brusca desde su entonces moderno e inalcanzable celular que hoy en día sacando cuentas me lo dan de regalo por la compra de dos vasos de chicha morada vaya como avanza la tecnología ahora todos los celulares toman fotos graban videos cargan música solo falta que hagan el amor creo que muy pronto le adherirán esa función ver tantos grupos de amigos en internet llenos de fotografías inmortalizados en poses sin valor y en cambio nosotros que éramos un manantial de locura e ideas disparatadas tenemos solo algunas que nos tomaron a la fuerza en el colegio graciosamente bello en que estudiamos eso a veces me cuesta y me encoleriza ya que con el tiempo las imágenes del recuerdo se hacen difusas pero bueno siguiendo con el relato recuerdo llegar con Henry a la casa de el negro y encontrar a dos chicas o mas bien a una chica reflejada en un espejo ya que eran un par de gemelas que nos esperaban con un ron bajo la mesa ya nos conocíamos así que solo faltaba presentar al buen Henry tomamos media botella mientras el negro se jactaba de sus dotes de conquistador frente a las chicas Henry habla tímidamente como siempre y yo conversaba en forma precavida pero robando sonrisas con comentarios predecibles que siempre dan resultado con las chicas después de eso una de ellas recibió una llamada al celular que las alejo de nosotros nos pidieron que las acompañemos a casa y nosotros muy caballeros las llevamos sorteando las calles naranjas del viejo Rímac las dejamos con un beso en las mejillas y regresamos entre comentarios tontos de lo que debió decirse y no se dijo o sobre cuan desacertado era Henry o sobre si yo estuve bien o sobre si el negro siempre hablaba de mas al final esos tres chiquillos tontos llegaban presurosos para terminar el ron y escuchar música que creíamos nos distinguía entre el resto y nos daba un aire de superioridad intelectual y de estilo sobre los que llamábamos cochinos esos chicos de nuestra edad que considerábamos detestables que ensuciaban con su denigrante música nuestros barrios por ser sucios y de mal aspecto y decían lisuras fuera de contexto parecíamos vivir en dos dimensiones distintas pero eso nos gustaba ser distintos entonces al doblar el parque frente a la casa de mi amigo nos sorprende un claxon y una voz llama desde un automóvil verde de lunas polarizadas al negro que reconoce a lo lejos a un bigotón escuálido que dice vendría a ser algo así como su cuñado el cual nos dice muchachos en que están y nosotros llenos de confianza decimos en ron pero podemos portarnos con mas pero nos faltan flacas a lo que el dice normal entonces acá la armamos voy a traer el equipo del carro y vuelvo con flacas arranca y da la vuelta por el parque nosotros nos metemos a la casa y lo esperamos vagando en el segundo piso empilándonos con el ron entonces regresa con el equipo a todo volumen una chica de copiloto y una atrás bajamos corriendo y nos trepamos al carro nos presentamos con las chicas entre acomodos y resbalones en el asiento de cuero la chica con la que viene el hombre al volante no es precisamente la que lo hace casi pariente del negro mas bien es otra mas puesta en carnes a lo que el bigotón llama a un lado al negro y le dice que no la vaya a cagar haciendo algún comentario indiscreto a lo que el responde no te preocupes primo aquí no pasa nada tu sabes que los dos estamos en el juego entre gitanos no nos vamos a leer las cartas esto acompañado de su singular risotada provocada tal vez por lo gracioso en la situación o tal vez por que se le escurrió un wuiro de mas en los labios sin mas ni menos nos embarcamos sin destino en unas rondas a la manzana a toda velocidad que siempre se usaban para pensar donde iríamos o también para pavonearnos y joder a los que iban a pie con la música a todo volumen girábamos tomando ron mezclado con una gaseosa que lleva un siete en la etiqueta cuando decidimos ir al cerrito y yo dije al cerrito donde queda eso pensando tal vez era una de las nuevas discos caletas que siempre se abrían debido a que alguna absurda ordenanza municipal había cerrado otra lo que causo la risa general y me dijeron no te preocupes nosotros te llevamos pero necesitamos abastecernos dijeron las chicas por aquí hay una licorería dijo Henry claro pues dijo el negro donde siempre y llegamos a una licorería repleta y variada con los tragos que soñábamos tomarnos hasta la ultima gota algún día entonces compramos unos cartachos y unas latas para las chicas y partimos rumbo al cerrito no sin antes mirar bien a las anfitrionas de la licorería que ofrecían sus ricos tragos y decíamos algún día tendremos mujeres como esas y viviremos eternamente juntos de fiesta y sencillamente nos embarcamos rumbo al cerrito el cual era el cerrito pero el cerrito san Cristóbal la idea era llegar al que ahora llaman mirador y trepamos dejando la ciudad atrás y cada curva la pasábamos brindando salud tras salud mientras mirábamos hacia atrás las naranjas estrellas de abajo que mirábamos conmovidos de esa forma llegamos a la cúspide pasamos un billetito a un vigilante y nos sentimos un poco dueños de la cruz salimos del auto trepamos a una pared y escuchamos música que coreábamos mientras tomábamos mientras el tiempo pasaba la conversación comunitaria se disipo y el bigotón se fue a un lado con su chica y nosotros nos quedamos con la otra los tres le hablábamos pero realmente yo me mostraba poco interesado a diferencia de Henry y el negro pero de pronto el hombre del carro desapareció con la chica se fueron a consolar sus pasiones al baño de damas y nos daba risa mientras tanto el negro se esmeraba en destacar y llamandonos a un costado nos dice oigan no sean cojudos con esta flaca fácil sale y tira hasta con los tres habla loco te apuntas le digo que no que normal que el siga adelante y Henry dice ya normal la hacemos pero solo tengo un jebe no importa a la mierda dice el negro y regresamos con ella en eso vemos regresar al bigotón buscando probablemente un jebe pero no es eso sino que se había olvidado de decirle algo al negro y era que esa chica tiene enamorado y es militar rayado y de mucho musculo que no se meta en paltas pero el negro le dice normal no pasa nada y el bigotón se aleja con dirección al baño entonces el negro habla con la chica y después de un floro barato se la lleva con dirección también al baño que esa noche cambio el letrero de baño por el de hotel entonces dejo fuera de acción a Henry el cual dijo carajo como me caga este fumon de mierda y tuvo que resignarse a escuchar conmigo las canciones de los muchos discos del carro entonces cantamos ebrios prometiéndonos mutuamente que de acá un par de años tendríamos nuestras propias cañas para no depender de tanto amigo cojudo tendríamos buenas flacas y la vida seria mejor que la actual si que lo seria e iríamos a mejores lugares cuando de pronto escuchamos el sonido de un motor potente era un auto blanco que se estaciono a toda velocidad a quince metros de nosotros acto seguido baja del auto un tipo fornido que se acerca a nosotros preguntando por el dueño del carro a lo cual respondimos se fue a comprar en eso vimos que el negro asomo la cabeza para ver quien era le hicimos señas y se escondió al instante salió la chica acompañante del negro entro al auto con el fornido y molesto tipo arranco y se estaciono un poco mas allá al parecer sospechaba y no se quería ir pero la chica fue mas convincente y logro que se estacionara de espaldas al baño eso le dio tiempo al negro para saltar de la forma mas atlética que nunca había visto en el trepo un techo y acabo en otro lado entonces el bigotón salió seguido de la chica y el negro hizo un circulo para no levantar sospechas después de eso el hombre arranco llevándose a la chica mientras nosotros no parábamos de reír y el negro quería encontrar culpables en nosotros porque según el no lo hubiésemos apoyado si había una pelea pero todos sabíamos que nunca lo habríamos abandonado a pesar de que el tipo ese de sobra podía habernos aplastado a nosotros y a la mitad de los que vivian en el Rímac entonces termino su borrachera odiando al mundo recordando a su amada ocasional la cual según el pensaba recobrar aunque tuviera que hacerlo solo al amanecer luego cayo desmayado por el alcohol en el asiento del auto después de eso nuestro buen chofer nos dejo a cada uno cerca de casa llevándose al buen negro ebrio y vomitivo a pasar la resaca en casa que días aquellos aun puedo sentir el aire de las seis de la mañana rosar mi rostro y sentirme el dueño del mundo mirando con una sonrisa al tan amado y odiado cerrito.